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Los celos entre hermanos
16. Mayo. 2017
Los celos entre hermanos

La relación entre hermanos es una relación muy especial. Los hermanos son los primeros compañeros de juegos, los primeros cómplices, los primeros amigos, pero también son los primeros rivales. Son muchas las experiencias ligadas a esta especial relación, que se basa en un vínculo que va del amor y la complicidad al odio y el enfado. Los celos entre hermanos son algo natural en esta relación y son necesarios para el desarrollo emocional. Sin embargo, estos celos pueden incrementarse y convertirse en un problema para muchas familias. 

La relación entre hermanos

La relación entre hermanos es una relación muy especial llena de afecto, pero también llena de rivalidad. La relación entre hermanos es muy especial porque se establece en un contexto similar:

  • Los hermanos tienen edades similares y están en plena etapa de desarrollo.
  • Dentro de la familia, ocupan papeles similares, por los que pueden llegar a rivalizar. Son miembros de un grupo, la familia, y en este grupo son los miembros que tienen edades similares y roles similares.
  • Viven las mismas experiencias familiares tanto positivas como negativas (nacimientos, divorcios, fallecimientos, etc.), desde la misma perspectiva, la de un niño. Comparten el hecho de vivir las mismas experiencias en la misma etapa vital.
  • A menudo comparten confidencias y juegos, son cómplices, pero también son rivales y a menudo compiten.
  • En la relación con los hermanos aparecen muchas y diversas emociones que favorecen el desarrollo emocional. Una de las emociones básicas en la relación entre hermanos son los celos.

Los celos entre hermanos

Los celos entre hermanos son algo natural y en cierto sentido cumplen una función para el desarrollo emocional del niño. Pero ¿por qué aparecen los celos entre hermanos?

Los hermanos son rivales que compiten desde el primer momento. Rivalizan por el afecto y atención de los padres, pero además compiten por el papel que ocupan dentro del núcleo familiar. En el grupo familiar cada miembro tiene su papel definido con un estatus establecido y los hermanos comparten rol y, a menudo, rivalizan por dicho rol. Estas circunstancias hacen que los celos aparezcan como una emoción natural en el vínculo fraternal.

Los celos entre hermanos son naturales, además contribuyen al desarrollo emocional y afectivo. Experimentar celos, les ayuda a entender esa emoción y favorece el desarrollo de estrategias para gestionar esa emoción. Sin embargo, en algunas ocasiones los celos pueden ser demasiado intensos y constituir un verdadero problema que afecta al clima y las relaciones familiares.

¿Qué podemos hacer para manejar los celos entre hermanos?

  • Partiendo de que los celos son algo natural, no debemos castigar los celos pero sí promover el desarrollo de estrategias para gestionar los celos.
  • En primer lugar es esencial entender de donde vienen los celos y comprender la rivalidad inherente a la relación entre hermanos, para procurar dar su espacio a cada uno de los hermanos. Se trata de ayudarles a tener un papel definido en la familia.
  • Si queremos que cada uno tenga su papel, su lugar en la familia y se sienta bien con ese rol sin necesidad de rivalizar, tenemos que evitar las etiquetas, comparaciones y juicios de valor. Si comparamos el papel de cada uno, ellos también lo harán y favorecemos la competición entre ellos.
  • Para evitar los celos tenemos que demostrar el cariño a todos por igual y dar a cada uno su momento. No debemos escatimar en muestras y palabras de afecto aunque creamos que no lo necesitan o que ya saben que les queremos.
  • Es importante fomentar una relación basada en el compañerismo y el afecto, en lugar de la competición y la rivalidad. Para ello debemos procurar juegos en los que colaboren y no compitan, actividades en las que tengan que lograr un objetivo común, etc.
  • Cuando aparezcan los celos debemos tratarlo con naturalidad. No podemos obligar o forzar al niño a no sentir celos, y tampoco es bueno reñirles o hacerles sentir mal por sus celos, recordemos que es una emoción natural que no pueden evitar. En lugar de eso, podemos fomentar el desarrollo de estrategias para una adecuada gestión emocional, les podemos decir: “entiendo que te sientas mal, es normal que sientas eso, pero no tienes por qué preocuparte o por qué sentirte mal .”
  • No les obligues a pedirse disculpas o a llevarse bien cuando estén enfadados, en lugar de eso fomentar el diálogo entre ellos

Foto © Ashton Bingham

 

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