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25 faltas de ortografía que cometemos en Whatsapp

25 faltas de ortografía que cometemos en Whatsapp
4 de febrero de 2015

Desde hace unos años, vivimos adaptándonos constantemente a la llegada de nuevas herramientas de comunicación. Volviendo la vista atrás: en menos de una década hemos sido, por una parte, usuarios de una mensajería móvil con la que acortábamos las palabras con tal de poder condensar cuanta más información en el menor espacio. Y por otra parte, en nuestro país hemos abanderado –con respecto al resto de Europa- el uso de los dispositivos inteligentes (los llamados smartphones), con una aplicación que sin duda ha revolucionado la forma en que nos comunicamos. Éste es el caso de Whatsapp: la herramienta de la inmediatez y del intercambio infinito de palabras.

Hoy nos preguntamos: ¿cuántas veces al día escribimos a través de Whatsapp? De todas ellas, ¿en cuántas ocasiones respondemos ipso facto y sin meditar? Y por último: ¿con cuántas personas nos permitimos la licencia de no dar importancia a una correcta escritura a través del móvil? Muy probablemente, serán preguntas que no nos planteamos a diario, pero que, sin embargo, están dibujando nuestra historia más reciente. Al menos en cuanto a comunicación se refiere.

Por falta de tiempo, dejadez e incluso “rebeldía”, nos hemos acostumbrado a utilizar con ella un lenguaje repleto de incorrecciones; en la mayoría de los casos, fruto de un tono totalmente coloquial y perteneciente a nuestra esfera más privada.

Algunos expertos aseguran que hace falta tener una cierta capacidad cognitiva para dominar determinados usos del lenguaje: en este caso, para romper todo tipo de normas de redacción, ortográficas y gramaticales. Y que las incorrecciones de la generación adolescente son el resultado de una etapa de rebeldía en que conocen perfectamente la diferencia entre el carácter propio de Whatsapp y el de una redacción formal que les puedan pedir en el entorno escolar.

Pero el debate está abierto: otros expertos, sin embargo, distinguen entre (1) un lenguaje basado en la economía de tiempo y de espacio -el de las abreviaturas, que ya ocurría desde hace décadas en las anotaciones personales o en la toma de apuntes- y (2) un lenguaje repleto de faltas de ortografía.

Lo cierto es que diariamente escribimos grandes cantidades de mensajes en Whatsapp que están plagados de errores. Sin reparar en el estilo, la puntuación o en corregir las erratas que hayamos podido cometer con el teclado móvil.

Repasamos las 25 faltas de ortografía más comunes en el uso de Whatsapp:

1. ¿Te has dado cuenta de que olvidamos por completo las tildes?

2. ¡También las haches! A comienzo de palabra, intercaladas…

3. Solemos comernos las vocales, una práctica que en muchas ocasiones nos obliga a descifrar con detalle.

4. Cambiamos la b por la v, y viceversa. En muchos casos ocurre porque ambas letras son contiguas en nuestro teclado.

5. Confundimos en la escritura algunas interjecciones con otro tipo de locuciones. Por ejemplo: hay es un verbo, y proviene del verbo haber. Ay es la palabra correcta, la que podemos utilizar cuando queremos expresar sorpresa.

6. También cambiamos indistintamente la y por la ll; un auténtico ejemplo de economía de tiempo. Lo vemos con creaciones como yevar (llevar), yaves (llaves)…

7. Para reírnos, y por contagio de otros idiomas en que la letra "h" se aspira, soltamos una carcajada con “hahahaha”. En nuestro caso, por escrito nos reímos realmente con la letra j: ¡jajaja!

8. En ocasiones, también olvidamos los signos de puntuación. Sobre todo al finalizar las oraciones.

9. Otras veces, simplemente abusamos de ellos: es el caso de los puntos suspensivos… Que han pasado a ser nuestros mejores amigos en el lenguaje coloquial. No solo ponemos cuatro puntos en lugar de tres, ¡sino que los estiramos hasta el infinito!

10. También somos expertos en confundir la g por la j.

11. Y en unir palabras que no se escriben juntas. Es el caso de a-propósito, en-serio y sobre-todo. (Nota: la palabra enserio también existe, pero proviene del verbo enseriar: que significa poner el semblante del rostro serio. El sobretodo es una prenda de vestir ancha, larga y con mangas).

12. Cambiamos la "ch" por la letra "x", una vez más por ganar espacio y rapidez. Ej.: el baile es por la noxe.

13. Algo que también ocurre con las grafías "gu" y la "w". Ej.: hola wapo: ¿qué tal?

14. No solemos escribir con mayúsculas los nombres propios, pues requieren un salto en el camino para activar la tecla que convierte a las letras en su versión más alta.

15. Por otra parte, estiramos las vocales y las repetimos tres y cuatro veces en una misma palabra. Quizás sea una muestra de énfasis: Ej.: “¿se lo has dixooo?”

16. La palabra “que” ha encontrado múltiples sustitutas, como “q”, “qe” o “ke”. Una herencia de la falta de espacio en los mensajes cortos que utilizábamos hace ya unos años.

17. Los signos de exclamación e interrogación los hemos relegado al final de las frases: olvidando los de apertura, por contagio de otros idiomas como el inglés o el francés.

18. Convertimos en la llamada “ese líquida” a las sílabas “es” que abren una palabra: Ej.: stas disponible sta noxe?

19. Por otra parte, nos dejamos por el camino la h en interjecciones como ¡ah! o ¡eh!

20. En lugar de “pues”, hacemos un uso coloquial del lenguaje con un sustito como “pos”.

21. Y si “que” era una de las palabras más modificadas, la letra "q" olvida a la "u" cada vez que lleva detrás una letra “e” o a una "i". Ej.: qieres venir?

22. Por otra parte, por querer escribir desde la corrección, muchas veces puntuamos tras un signo de exclamación o interrogación de cierre. Sin ser necesario porque estos últimos ya actúan como tal.

23. Sin motivo aparente, también solemos intercambiar la “y por una “i. Ej.: ¡qué guai!

24. Volviendo a los signos de puntuación: muchas veces no dejamos el espacio de rigor que debe haber entre el signo y el comienzo de la siguiente palabra.

25. Y por último, un clásico: las palabras homófonas que –por norma general- tanta duda generan.

Jugar con el lenguaje es una práctica que está a la altura de aquellos que tienen un mejor manejo del mismo. Muy probablemente WhatsApp no es el medio más serio en el que demostrar nuestras dotes de redacción, pero sí que es cierto que pequeños esfuerzos en el día a día nos permitirán ir corrigiendo ciertos “tics” o errores, con tal de no perder de vista una escritura correcta. Sobre todo, la importancia recae en distinguir cuándo es necesario hacer uso de una redacción más pulcra y cuando no.

La mejor manera de combatir este vicio del lenguaje es a través de la lectura. Cuando posamos la vista sobre una palabra en repetidas ocasiones, la recordamos más fácilmente.

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