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Acoso escolar, 4 claves para detectarlo y prevenirlo

Acoso escolar, 4 claves para detectarlo y prevenirlo
20 de abril de 2016

El acoso escolar es una dramática realidad cada vez más frecuente en nuestros centros escolares. La toma de conciencia de la gravedad de este tipo de actos, y su reconocimiento como un tipo de maltrato entre menores, han hecho posible que se despierte una alerta social frente al acoso escolar. Sin embargo, a pesar de la alarma que despierta el acoso y a pesar de los esfuerzos por frenar la violencia en las aulas, los casos de acoso no cesan, y las consecuencias son cada vez más alarmantes. El acoso escolar es un problema social que nos afecta a todos y del que todos somos responsables, acabar con el acoso escolar es, por lo tanto, una necesidad social. Y para ello es fundamental detectar el acoso escolar a tiempo, antes de que se convierta en una tortura para las posibles víctimas y prevenir su aparición, en lugar de tratarlo cuando ya ha aparecido. 

La problemática del acoso escolar

El acoso escolar es un acto que engloba o puede englobar diferentes tipos de violencia: física, verbal, psicológica y social; a través de diferentes actos como golpes, insultos, amenazas, aislamiento social, etc., hasta llegar a convertirse en una verdadera tortura para las víctimas.

La víctima del acoso escolar se enfrenta cada día a una realidad cruel de la que no sabe escapar, de la que no puede librarse, llegando incluso a avergonzarse y a ocultar el acoso. Experimenta un ataque constante y sin sentido contra su persona que le hace sentir una mezcla de temor y desesperanza y poco a poco se va minando su autoestima y sus recursos, hasta quedar casi completamente anulada.

La importancia de la detección y prevención del acoso escolar

El acoso escolar empieza poco a poco, comienza en pequeños actos, bromas pesadas, comentarios de mal gusto, una burla aparentemente inocente. Estos actos se van extendiendo e incrementando en intensidad y frecuencia, hasta llegar a convertirse en un acto de maltrato y hostigamiento que supone una tortura para las víctimas que viven con ansiedad, temor, frustración e impotencia. Y, es entonces, cuando la víctima ya no puede más, cuando explota y nos percatamos de que algo malo está sucediendo y pretendemos actuar.

Es fundamental comprender esto y actuar frente al acoso escolar detectando sus primeras manifestaciones y previniéndolo antes que se convierta en una tortura que mine a la víctima. Una vez extendido el acoso las secuelas pueden ser muy graves y difíciles de tratar, de ahí la importancia de frenar el acoso escolar desde sus orígenes.

Claves para detectar y prevenir el acoso escolar

El acoso escolar es una realidad que sufre la ley del silencio que impera en las aulas y patios escolares. Tanto los acosadores como las víctimas y los testigos ocultarán los actos de acoso y mantendrán el silencio. Es por ello que puede parecer complicado detectar el acoso escolar, y es cierto que a veces es muy difícil delimitarlo con claridad. Sin embargo, no se trata de delimitarlo e identificar los actos específicos y los protagonistas directos, sino de luchar contra la violencia y el maltrato. Las claves para ello están en una actuación ya no específica, sino global:

1. En primer lugar debemos prestar atención a todo acto por pequeño que sea, que suponga una falta de respeto hacia cualquier alumno o alumna y condenarlo. No debemos dejar pasar las bromas de mal gusto o burlas, a menudo pensamos que son cosas de niños y niñas, pero pueden suponer el inicio del acoso y suponen la asunción de unos valores y una cultura basados en la falta de respeto y hostigamiento. Es decir, cada vez que no condenamos estos actos, les transmitimos que las faltas de respeto son aceptadas y no son condenadas.

2. Prestar atención especial a determinadas situaciones y alumnos o alumnas. Cualquier cambio puede ser una señal de alarma: descenso de las calificaciones, faltas frecuentes a clase, pérdida o deterioro de material escolar u objetos personales, desmotivación, aislamiento, abatimiento, etc.

3. Cuando tengamos sospechas debemos observar y actuar con mucha prudencia y respeto hacia la víctima; si preguntamos directamente, negará la situación y se cerrará en banda, con lo que la problemática podría empeorar.

4. Debemos fomentar una educación basada en la igualdad, el respeto a las diferencias y la no violencia, desde las escuelas, familias y sociedad. Y condenar los actos que vulneren la integridad de las personas, de este modo enseñamos a los niños y niñas, posibles testigos, a condenar el acoso y no tolerarlo. 

 

Celia Rodríguez Ruiz

Psicóloga y Pedagoga

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Foto © Ryan Tauss

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