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Aprender a escribir: ¿cuándo y cómo?

Aprender a escribir: ¿cuándo y cómo?
31 de octubre de 2014

Desde hace décadas, muchos padres y madres se enfrentan a una de sus mayores incógnitas: ¿existe una edad exacta a la que los niños deban aprender a leer y a escribir? Durante los primeros años de educación Infantil (de 3 a 5 años) y Primaria (de 6 a 11 años), es cuando la propia rutina escolar está repleta de momentos clave para los niños. Y, primero leer, y más tarde escribir, son uno de ellos. Porque sobre todo, debemos tener en cuenta que durante los años en que aprendan a hacerlo sentarán las bases de muchos de sus posteriores aprendizajes.

Pensemos que el momento perfecto para que los niños aprendan a escribir no recae en una edad exacta, sino en un grado de madurez que les permita tener la suficiente motivación y las habilidades necesarias (como podría ser coger el lápiz de forma correcta) como para hacerlo. En la mayor parte de los casos, la duda siempre se podrá resolver de la mano de los profesores, quienes –junto a los padres- observan el comportamiento de los pequeños día a día.

Pero… ¿cómo motivar a los niños durante este aprendizaje?

1. Cultivar su interés y potenciar una actitud positiva de cara a ello es importante, ya que escribir no es una destreza que se adquiera de la noche a la mañana, sino que requiere de esfuerzo y constancia por parte de todos los implicados en el proceso.

2. Además, favorecer que se vean envueltos por momentos de su día a día (y no sólo de procesos relacionados con el colegio) que requieran de la escritura, les hará ver de forma clara la utilidad de este aprendizaje. Hablamos de momentos como hacer la compra, copiar un teléfono, escribir una carta…

3. Es importante también utilizar materiales distintos, trabajando la creatividad y abriendo todo un abanico de posibilidades: ¿por qué no aprender a escribir en soportes que no sean papel, o con materiales que no sean el lápiz o el bolígrafo? Experimentar en momentos de distensión y tiempo libre siempre nos ayudará a que aumente el interés de los pequeños.


4. Partir de los trazos, de dibujos con formas que se asemejen a algunas letras, o imitar formas que estén presentes en la naturaleza, facilitará también su dominio: por ejemplo, podemos jugar a imitar por escrito el vuelo de una abeja, las ondulaciones de una nube o los tallos de una planta. Con técnicas como esta, posteriormente les será más fácil escribir la letra o, la eme, o la t.


5. Otras ideas, como el uso del punzón, la unión de puntos sobre el papel, colorear dibujos, o el juego con plastilina, también nos podrán ayudar a que trabajen el detalle y la psicomotricidad fina.

Así pues, nunca estará de más recordar que saber escribir es una destreza realmente útil. Sobre todas las cosas: es la base de otros muchos aprendizajes. Con el tiempo, se convertirá para ellos en la puerta de entrada a otros idiomas, una fuente principal de estudio y una de las herramientas que más utilizarán en su próximo día a día.

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