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Cómo ayudar a los niños y niñas en la vuelta a la “normalidad”

Cómo ayudar a los niños y niñas en la vuelta a la “normalidad”
10 de junio de 2020

CORONAVIRUS, EL IMPACTO EMOCIONAL EN LOS NIÑOS/AS.

Determinadas experiencias naturales o sociales pueden provocar un fuerte impacto en la sociedad y, en especial en los niños y niñas. La crisis del coronavirus ha supuesto una experiencia compleja, una vivencia diferente cargada de incertidumbre, marcada por el aislamiento, que ha conllevado a cambios y miedos, pudiendo suponer un impacto psicológico y emocional en muchas personas.

El impacto emocional del coronavirus en los niños y niñas

Los niños y niñas no han vivido, ni están viviendo esta crisis sanitaria a nivel mundial ajenos a su impacto.

En pocas semanas han experimentado un fuerte cambio de rutinas, se han visto expuestos a un bombardeo de noticias, han visto diferentes reacciones en sus adultos más cercanos y han tenido que vivir aislados sin poder satisfacer necesidades básicas de esta etapa como correr, saltar, relacionarse con otros niños y niñas, experimentar, etc. Todo ello puede provocar estrés, generar miedos y una serie de reacciones emocionales sin tener espacios para el desahogo y la ventilación emocional.

El impacto emocional en los niños, puede venir acompañado de algunos efectos:

· Aumento de irritabilidad, lo que incrementa las rabietas y los enfados, e incluso la tristeza.

· La pérdida de hábitos. Los hábitos son esenciales para los niños y niñas, ya que aportan regularidad y confianza en lo que va a pasar. De algún modo tienen “controlado” un mundo en el que para ellos todo es nuevo y cambiante.

· Incremento de temores, e incluso fobias relacionadas con la enfermedad, con salir a la calle o alejarse de las figuras de los progenitores. En algunos casos puede llegar a desarrollares una excesiva dependencia.


Cómo ayudar a los niños y niñas en la vuelta a la “normalidad”

El impacto emocional de la crisis del coronavirus en los niños está ligado a algunos factores, algunos serán internos al niño como su temperamento, pero otros serán externos como la vivencia de la situación y las reacciones de la familia, el modelo de afrontamiento recibido por los adultos y la respuesta por parte de estos a las reacciones emocionales del niño.

Los adultos más cercanos al niño tienen un papel esencial para ayudarle a gestionar el posible impacto emocional y favorecer la vuelta a la “normalidad”.

· Transmitir tranquilidad y seguridad al niño a través de las propias reacciones. Los niños van a fijarse en las reacciones de los adultos más cercanos y las tomaran como referente para interpretar la situación. Si el adulto se muestra tranquilo y seguro estará mostrando al niño que puede estar tranquilo.

· Servir como modelo de afrontamiento ante emociones complejas. Es normal que los adultos también vivan esta situación con diversas reacciones emocionales, y cómo se afronten estas reacciones, la gestión emocional del adulto servirá de modelo de afrontamiento para los niños. Los niños aprenden más de lo que ven en los adultos que de lo que éstos les dicen.

· Ayudarle a expresar sus emociones, ofreciendo un entorno respetuoso y afectuoso. Es esencial ayudar al niño a poner nombre a sus emociones, respetando y validando las mismas. En este sentido se ha de practicar la escucha activa, el niño necesita expresar lo que está sintiendo y necesita aceptar sus emociones.

· Mantener rutinas que le den la sensación de normalidad al niño y le permitan de nuevo “tener cierto control” sobre su mundo.

· Incluir ejercicio físico, salidas al aire libre, paseos, etc. ayudarán a liberar tensión y le permitirán mantenerse activo.

· Puede ser un buen momento para practicar momentos de relajación, así como nuevas tareas y hobbies.

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