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Cómo saber si mi hijo acosa a otros en el colegio

Cómo saber si mi hijo acosa a otros en el colegio
11 de febrero de 2020

El acoso escolar es un tipo de violencia que se produce entre menores y que suele ocurrir en el ámbito escolar aunque se puede extender más allá del mismo. El acoso implica diferentes tipos de violencia y sus consecuencias son devastadoras. Es importante prestar atención para reconocer los casos de acoso escolar e identificar a víctimas y acosadores tanto desde el centro educativo como desde el ámbito familiar.

A menudo las familias se preocupan por detectar sí sus hijos están siendo acosados, pero también deben aprender a detectar cuando sus hijos son los que acosan a otros.

Cómo saber si mi hijo/a acosa a otros en el colegio

El acoso escolar tiene dos protagonistas principales la víctima y el acosador. Normalmente desde las diferentes esferas educativas el enfoque se pone en reconocer a las víctimas, pero es igual de importante incluso más reconocer a los agresores, por qué de este modo podremos utilizar las acciones educativas para frenar el acoso desde el origen del mismo.

Es frecuente que las familias quiten importancia a las señales que pueden indicar que sus hijos acosan a otros. A menudo, puede ser difícil para las madres, los padres y familiares en general detectar cuando su hijo o hija está desarrollando este tipo de actos de violencia. Reconocer que nuestro hijo/a puede ser un acosador y que lleva a cabo actos violentos, no es algo agradable para las familias. Por eso, con frecuencia se comete el frecuente error de exculpar a los hijos.

No obstante, es esencial ser conscientes de los mismos ya que el acosador también necesita ayuda. Las agresiones que lleva a cabo el acosador suelen causar mucho sufrimiento en la víctima pero también genera cierto sufrimiento en el acosador, que aprende a utilizar la violencia como modo de relacionarse. Las victimas del acoso escolar necesitan ayuda, pero el acosador también.

Si no reconocemos los errores de nuestros hijos no podremos educarles para que los superen y los condenaremos a repetirlos sin llegar a ser conscientes de ellos.

8 señales que nos alertan de que nuestro hijo puede estar acosando a otros:

1. Falta de empatía.
Los acosadores tienen grandes dificultades para ponerse en el lugar de los demás y como consecuencia pueden llegar a ser crueles con aquellos que les rodean ya que no pueden entender el dolor que causan. La falta de empatía puede llevarles a ser violentos, déspotas y poco amables con los demás, por eso no suelen sentirse mal consigo mismo, ni muestran arrepentimiento.

2. Dificultades para el autocontrol y la gestión de las emociones.
Son niños que tienen dificultades para controlar sus emociones y para gestionarlas de un modo adecuado. Con frecuencia estallan dejándose llevar por la ira, la rabia o la frustración. Los niños que acosan, son niños que se enfadan con facilidad cuando se les lleva la contraria y que no toleran la frustración.

3. Son niños elevadamente exigentes con los demás y muy caprichosos.
Consideran tener el derecho a exigir que los demás hagan ciertas cosas por ellos, que les den ciertas cosas y se enfadan mucho cuando esto no es así. Nada parece ser suficiente, exigen en exceso y nada parece complacerles.

4. Incapacidad para asumir la responsabilidad de sus propios actos.
Los acosadores tienden a eludir su responsabilidad, las cosas que ocurren nunca son causa de ellos, siempre culpan a los demás e incluso de sus malos actos. Por ejemplo: cuando gritan a alguien culpan a quién les ha provocado, pero nunca asumen su parte de responsabilidad.

5. No saben resolver conflictos.
Los niños/as que acosan no tienen herramientas para afrontar y resolver conflictos. Cuando se tienen que enfrentan a un conflicto suelen responder con enfado y frustración que con frecuencia desencadena en ira.

6. Baja autoestima.
Aunque puede parecer que los niños/as que acosan tienen una buena autoestima, la realidad es todo lo contrario. Suelen ser niños/as con gran falta de confianza y de seguridad en sí mismos y por eso han de demostrar constantemente su poder y lo suelen hacer con acciones que dañan a los demás.

7. Su conducta es dominante y agresiva.
Suelen relacionarse de un modo dominante imponiéndose sobre los demás y utilizan la agresividad como modo de comunicación.

8. Ausencia de límites que conlleva un mal ejercicio de la voluntad personal.
Son niños/as que desarrollan una autonomía negativa como consecuencia de la ausencia de límites.

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