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Cómo solucionar las peleas entre hermanos/as

Cómo solucionar las peleas entre hermanos/as
15 de diciembre de 2020

Todos los hermanos se pelean y tienen conflictos con mayor o menor frecuencia e intensidad en algún momento de su desarrollo. Estas peleas son especialmente comunes durante la infancia, reduciéndose en la adolescencia. Los estudios señalan que las peleas entre hermanos son frecuentes entre los 6 los 12 años, y normalmente se reducen y remiten poco a poco a lo largo de la adolescencia.

Las peleas y conflictos entre hermanos/as son algo natural enmarcado en una relación tan especial como la fraternal, comparten muchas cosas y rivalizan por muchas, por lo que la relación no está libre de conflictos.

Aunque sea algo natural, los conflictos entre hermanos/as pueden llegar a ser demasiado frecuentes e intensos, en algunas ocasiones incluso se llegan a convertir en verdaderas batallas que pueden desesperar a muchas familias.

La relación entre hermanos

La relación entre hermanos/as es una relación con características muy especiales:

- Se comparte etapa vital. Tienen más o menos edades similares y por lo tanto su nivel de comprensión y sus características serán similares.

- Conviven en el mismo núcleo familiar. Tienen vivencias y pautas educativas similares.

- Los/as hermanos/as son agentes de socialización de gran valor. Al ser sujetos de edad similar que pertenecen al mismo núcleo familiar, serán muchas las interacciones sociales y las emociones experimentadas.

- Son los primeros compañeros de juegos y también los primeros rivales. Los hermanos generan una alternancia de emociones que pueden ir del amor al odio. Por un lado, se convierten en los primeros cómplices y amigos, pero también en los primeros rivales por la atención de los padres, por los juguetes, etc.

Las peleas entre hermanos

Las peleas entre hermanos forman parte natural del desarrollo de los niños y de la propia relación fraternal. Los niños están en pleno proceso de desarrollo social y, como consecuencia están aprendiendo a relacionarse, y las claves de las interacciones sociales. En este proceso de desarrollo también han de aprender a gestionar conflictos, y las peleas entre hermanos/as, son de alguna manera una práctica para los conflictos interpersonales de la vida.

Los conflictos son algo natural de las interacciones sociales, y también están lógicamente presentes en la relación entre hermanos/as. Se puede decir que es algo incluso sano y beneficioso, ya que les ayuda a desarrollar habilidades para resolver conflictos.

Las peleas entre hermanos/as se producen porque en el seno de tal relación se experimentan muchas de las emociones y sensaciones que se experimentarán en futuras relaciones humanas. Es una relación muy intensa que puede dar lugar a una explosión emocional, siendo frecuentes el amor, compañerismo, afectos, pero también los enfados, celos y también el odio. Este cóctel emocional es el desencadenante de las peleas.

Pautas para gestionar las peleas entre hermanos/as

Aunque las peleas entre hermanos/as sean algo natural y sano, pueden desesperar a las familias. Por eso es importante saber gestionar estas peleas y favorecer el desarrollo de habilidades sociales para la solución de conflictos.

El papel de los progenitores en estos conflictos es fundamental para guiarles en la solución y en fomentar el entendimiento.

- En primer lugar, se ha de señalar que al ser algo natural en las relaciones humanas, el objetivo no ha de ser eliminar por completo los conflictos, sino fomentar el desarrollo de habilidades sociales.

- Modificar la visión negativa que se tiene de los conflictos. Los conflictos no son algo malo, sino algo natural en las relaciones, y tienen una función, ya que a menudo ayudan a conectar con el otro, a fortalecer lazos, a través de la solución enriquecedora para ambas partes.

- Modificar el modo de comprender la solución de los conflictos. No solo se ha de modificar la visión del conflicto, sino también la comprensión de la solución, es decir, el modo de solucionarlo. A menudo, se tiende a ver la solución del conflicto como algo unilateral donde hay un vencedor y un vencido. Este tipo de solución, genera emociones negativas y, aunque en un primer momento solucione, favorece la aparición de nuevos conflictos. La solución debería partir del acuerdo, de la ganancia de ambas partes, esta visión conlleva emociones positivas.

- Evitar comparaciones entre hermanos/as. En todo momento, y en especial en las peleas, se ha de evitar hacer comparaciones ya que pueden provocar incremento de las emociones que generaron el conflicto, aumentando la rivalidad.

- Fomentar la comunicación. Cuando se produzca un conflicto, se ha de favorecer la comunicación entre los/as niños/as, para ello se les pedirá que se sienten juntos y que hablen. Al principio el adulto tendrá que moderar, el objetivo es que ambos se escuchen para llegar a comprenderse. Es muy importante que el adulto se mantenga imparcial y procure una escucha activa, a través de guías como “Parece que te has sentido…”, etc.

- Fomentar la búsqueda de soluciones. Para ellos se sugiere a ambos/as niños/as que propongan soluciones, ambas partes escucharán y valorarán las alternativas.

- Desarrollar la empatía y la asertividad. Es esencial que aprendan a defenderse, pero respetando al otro, siendo capaces de ponerse en el lugar del otro. Para ello los padres han de desarrollar un papel de mediador y no de juez, escuchando a ambas partes y ayudando a comprenderse.

- Si los/as niños/as son muy pequeños/as, menores de 5 años, puede ser más complicado. En estos casos, se ha de procurar soluciones equitativas.

- Educar con el ejemplo. Es importante que los adultos presten atención a sus reacciones en los conflictos y que traten de reaccionar como les gustaría que reaccionasen sus hijos/as.


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Foto © Annie Spratt.

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