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Curiosidad, el germen del aprendizaje

Curiosidad, el germen del aprendizaje
21 de noviembre de 2014

Observar, preguntar, escuchar, investigar... ¿Sabías que los seres humanos somos curiosos por naturaleza? Está comprobado científicamente que nacemos predispuestos a aprender, vivimos con hambre de novedades y, sobre todo, nos mantenemos expectantes ante los temas que más nos interesan. Conforme vamos cumpliendo años, la curiosidad se va convirtiendo para cada uno de nosotros en el origen de nuestro aprendizaje. Entendamos porqué.

¿Sabías que los seres humanos somos curiosos por naturaleza?

En primer lugar, la ciencia nos ha enseñado que, cuanto más interés mostramos por un tema en concreto, más activa está una parte de nuestro cerebro. Ocurre que este recibe mejor aquella información que -ya de entrada - estamos dispuestos a aprender. Y es que, cuanto más interés hay por nuestra parte, desarrollamos más memoria (tanto en mayores como en pequeños). Por lo que, en definitiva, más información podemos acumular.

Conocer este dato se convierte en un apunte tremendamente valioso tanto para padres como para profesores. Pues el hecho de conocer el germen de gran parte de nuestros aprendizajes nos ayudará a encontrar técnicas y dinámicas que nos permitan potenciar su conocimiento. Y he aquí la gran pregunta:

¿Cómo podemos predisponer a los alumnos para que sientan curiosidad y retengan mejor la información que les transmitimos?

1. Por una parte, no debemos coartar su libertad, dejando que experimenten y se desenvuelvan de forma autónoma en el entorno en el que viven.
2. Por otra, debemos dejar que se expresen y pregunten con naturalidad, para que puedan ir desvelando sus propias incógnitas.
3. Y, por último, animarles a conocer el medio en el que viven. Proponerles actividades puede ser una muy buena idea con la que ir descubriendo las particularidades del lugar en el que se mueven. Es decir, favorezcamos que aprendan jugando. 

La curiosidad también es la base del desarrollo del talento. Una mente altamente curiosa tratará en todo momento de mejorar personalmente y esto, con el paso del tiempo, se traducirá en el desarrollo de una personalidad crítica y emocionalmente inteligente, cien por cien preparada para afrontar todo tipo de retos y emociones inesperadas. 

Es importante potenciar el interés de los pequeños por los temas que más atracción puedan sentir. Porque el hecho de que sean curiosos también forjará su carácter: dándoles una mayor seguridad sobre sí mismos y haciendo que sean, poco a poco, más flexibles con el entorno que les rodea (padres, compañeros, amigos, desconocidos...).

La curiosidad también es la base del desarrollo del talento

Sentir curiosidad sobre un tema en concreto nos llevará a hacernos preguntas y vivir experiencias con las que aprender día a día.

Que la incesante búsqueda de la novedad nos alimente en forma de muchas y muy distintas experiencias y aprendizajes. ¡Porque la curiosidad -esta vez- no ocupa lugar!

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