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El fracaso escolar. 5 pautas para hacerle frente

El fracaso escolar. 5 pautas para hacerle frente
11 de mayo de 2016

El fracaso escolar es una realidad cada vez más frecuente en nuestras aulas y centros escolares. Cada año son muchos los estudiantes que fracasan en sus estudios, sin que parezca haber una receta para remediarlo, niños, niñas y adolescentes con múltiples asignaturas suspensas, que a menudo tienen que repetir curso. El fracaso escolar se convierte en motivo de preocupación para familias que, a pesar de sus esfuerzos, se enfrentan irremediablemente a los suspensos de sus hijos e hijas al final de cada evaluación. El fracaso escolar también es el gran reto al que se enfrentan cada año profesores y centros escolares, buscando la fórmula que ponga freno a esta situación.

El fracaso escolar

El fracaso escolar es un término que alude a una situación de fracaso en el ámbito académico. Hace referencia a la no consecución de los objetivos esperados al final de cada etapa educativa, lo que supone unas malas calificaciones académicas y las consiguientes consecuencias negativas; las cuales abarcan desde la desmotivación, falta de interés, baja autoestima, repetición, hasta el abandono de los estudios.

Causas del fracaso escolar

El fracaso escolar no es algo nuevo; desde hace algunos años es una realidad que se repite cada curso y que, por desgracia, no logramos remitir. El análisis de las causas del fracaso escolar es un tema controvertido para el que no siempre hay consenso, desde posturas que ponen el énfasis en los estudiantes, el profesorado, o el sistema educativo, hasta otras que se centran en la sociedad, familia, hábitos, estrategias de estudio, etc.

"Cada caso de fracaso escolar es una realidad única y cada caso tendrá sus causas específicas"

El fracaso escolar es una expresión empleada para referirse a un conjunto de casos que tienen en común el bajo rendimiento académico, pero que constituyen un amplio conjunto de casos. Teniendo en cuenta esto, es normal la controversia en cuanto a las causas que lo originan, ya que cada caso de fracaso escolar es una realidad única y cada caso tendrá sus causas específicas (estudiante, centro, familia, sociedad, etc.). Para cada caso de fracaso escolar, aparecen un conjunto de factores que contribuyen a su aparición y mantenimiento. Por eso, en lugar de buscar una causa, algo o alguien a quien culpar, debemos centrar nuestra atención en analizar cada caso concreto y ofrecer una respuesta específica que aborde las causas concretas de cada situación de fracaso escolar.

La problemática del fracaso escolar

El fracaso escolar constituye una grave problemática que va mucho más allá de los suspensos y de no pasar de curso. Sus repercusiones pueden afectar al bienestar presente y futuro del alumno. Veamos algunas de las consecuencias del fracaso escolar:

  • Los sucesivos suspensos afectan al autoconcepto del alumno y minan su autoestima.
  • Es posible que se desarrolle lo que se conoce como indefensión aprendida. Que supone que el alumno se perciba indefenso, se sienta impotente y no desarrolle, por lo tanto, una capacidad de esfuerzo para lograr sus objetivos.
  • Finalmente puede dar lugar al abandono de los estudios, además de repercutir en los futuros proyectos, académicos y no académicos del alumno.

Pautas para hacer frente al fracaso escolar

Hacer frente al fracaso escolar es una necesidad ineludible, un reto para familias, profesorado, centros educativos y sociedad en general.

  • Hacer frente al fracaso escolar es un reto complicado, un proceso que lleva su tiempo, es importante tener paciencia y mantenernos constantes. Se trata de un cambio radical y no se conseguirá en dos días.
  • Para hacer frente al fracaso escolar es fundamental analizar y estudiar cada uno de los casos al detalle, ya que cada caso tendrá una problemática única.

En líneas generales, debemos incidir en lo siguiente:

1. El desarrollo de técnicas de estudio y estrategias de aprendizaje. A veces los estudiantes dedican tiempo a estudiar pero no saben cómo hacerlo de manera efectiva. El desarrollo de la competencia de aprender a aprender es fundamental.

2. Aumentar la motivación y el interés de los alumnos: apoyándonos en sus gustos e intereses, buscando la diversión y el disfrute en los procesos de aprendizaje, y despertando su curiosidad.

3. Descubrir el estilo de aprendizaje característico de cada uno de los alumnos y permitir un aprendizaje basado en su propio estilo. Cada persona aprende de una manera diferente, por ello debemos facilitar un aprendizaje adaptado a cada uno a través de actividades variadas y rincones de aprendizaje.

4. Respetar el ritmo de aprendizaje de cada uno. El sistema educativo ha de centrar su atención en el proceso de cada uno y no en los resultados.

5. Implicar al alumno con su propio aprendizaje y hacerle protagonista del mismo, solo así conseguiremos un verdadero aprendizaje.

  • Tal vez sea el momento de cambiar los sistemas tradicionales y desarrollar una enseñanza más flexible, una educación más personalizada que pueda dar respuesta a todos y cada uno de los estudiantes.

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