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El TDAH en el aula y cómo podemos favorecer su aprendizaje

El TDAH en el aula y cómo podemos favorecer su aprendizaje
18 de mayo de 2016

El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad, TDAH, es un trastorno cada vez más frecuente en nuestras aulas. El TDAH supone una serie de síntomas y características que en ocasiones dificultan el aprendizaje de los niños y niñas que lo padecen. Estas dificultades no implican una incapacidad para aprender o algún tipo de déficit o retraso. Los niños y niñas con TDAH aprenden de una manera diferente y necesitan una educación adaptada a sus necesidades que pueda favorecer sus aprendizajes, una atención educativa que asegure la respuesta específica a sus características y fomente su desarrollo.

El TDAH

El TDAH es un trastorno de bases neurobiológicas que se manifiesta en tres tipos de síntomas: falta de atención, hiperactividad e impulsividad, que interfieren de manera significativa en el desarrollo y funcionamiento del niño o niña que lo padece. El TDAH es un trastorno que presenta gran variabilidad sintomática entre las diferentes personas que lo padecen, e incluso en la misma persona. Por eso podemos hablar de subtipos diferenciados:

  • El tipo predominante inatento. El síntoma principal de este grupo es la falta de atención, no se observan demasiadas conductas hiperactivas o impulsivas. Son niños y niñas que a menudo se despistan y que tienen serias dificultades para mantener la atención.
  • El tipo predominante hiperactivo-impulsivo. La principal característica de este grupo es la elevada actividad que suele ir acompañada de impulsividad. En este caso se trata de niños y niñas que se mueven constantemente, les cuesta esperar su turno, hablan mucho, y tienen dificultades para seguir las normas del aula.
  • El tipo predominante mixto. Se presentan ambos grupos de síntomas.

Dificultades asociadas al TDAH

Además de estos síntomas los niños y niñas que padecen TDAH presentan dificultades asociadas.

  • Falta de regulación emocional. Les cuesta regular sus estados emocionales, sienten grandes explosiones emocionales y pocos recursos para controlar los mismos.
  • Dificultades de aprendizaje. Normalmente como consecuencia de los síntomas mencionados, les cuesta aprender, al menos siguiendo métodos y sistemas tradicionales.
  • Dificultades para relacionarse con los demás. Su impulsividad y elevada actividad, unidas a la falta de regulación emocional, pueden ocasionar dificultades en las relaciones con los demás.

El TDAH en el aula

Las clases tradicionales suponen un espacio pasivo, en el que los alumnos y alumnas se convierten en meros receptores de información. Este tipo de espacio resulta poco motivador para todos los alumnos y alumnas y se convierte en un verdadero reto para los alumnos y alumnas con TDAH.

Los niños y niñas con TDAH suelen presentar las siguientes características en el aula:

  • Se distraen con frecuencia.
  • Olvidan material o tareas.
  • Parece que no tienen interés y no se enteran de lo que tienen que hacer.
  • Se levantan constantemente de la silla.
  • Molestan a sus compañeros.
  • Responden a las preguntas de manera impulsiva.
  • No esperan su turno.
  • Tienen fuertes reacciones emocionales.

Estas características dificultan tanto su aprendizaje, como su integración en el aula. Con mucha frecuencia estos niños y niñas no son entendidos y son etiquetados de cosas que no son como vagos, torpes, desinteresados, malos estudiantes, pasotas, etc. Es labor de los docentes, familias y sistemas educativos luchar contra esta triste realidad y ofrecer por un lado un espacio más adecuado y un método más flexible y por otro lado ofrecer comprensión a este tipo de alumnos y alumnas.

Cómo podemos favorecer su aprendizaje en el aula en 11 puntos.

1. Estructura el trabajo. Se trata de seguir unas pautas de trabajo, para que ellos puedan situarse en el momento de trabajo y la tarea que estamos haciendo.

2. Repite las instrucciones, si hace falta anótaselas para que las vean. Recuerda que sean instrucciones claras y sencillas, que no tengan ninguna duda sobre lo que se espera de ellos.

3. Realiza un horario con ellos, que coloquen en un lugar visible, donde se anoten los exámenes, trabajos, etc. Puedes usar diferentes colores, les servirá para diferenciar asignaturas.

4. Utiliza cuadernos de diferentes colores para cada asignatura.

5. Explícales qué es lo que se espera de él o ella. Qué es lo que queremos que aprendan y cómo esperamos que se comporten.

6. Recuerda que necesitan moverse, puedes permitirles esta actividad encargándoles tareas, como repartir fotocopias, borrar la pizarra, etc. y de este modo evitaremos que descarguen su actividad molestando o con conductas disruptivas.

7. Destaca los puntos clave.

8. Siéntales en primera fila, y procura comprobar si han entendido la explicación o la tarea.

9. Refuerza sus logros. Cada vez que se comporten como esperamos, cada vez que no se olviden del material, debemos demostrarles que nos hemos dado cuenta.

10. Prueba a estructurar el aula de manera más flexible, usa rincones de aprendizaje. Todos ellos con secuencias estructuradas e instrucciones claras. De este modo les permitimos acción.

11. Utiliza recursos de apoyo, como materiales audiovisuales.

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