Swipe to the right

Enseñar a perder a los niños y niñas

Enseñar a perder a los niños y niñas
27 de mayo de 2020

Perder forma parte de la vida y del día a día. Aunque a menudo perder está asociado a connotaciones negativas, perder no es algo malo, ya que nos permite mejorar y avanzar, nos aporta aprendizajes fundamentales, por ello es esencial enseñar a los niños a perder. Sin embargo, es habitual que muchos niños pequeños cuando participan en juegos o competiciones se enfaden si no ganan la partida, mostrando rabietas y actitudes negativas.

LECTURA DE 3 MIN.

¿Por qué enseñar a perder?

En la vida no siempre se gana, perder es necesario para superarnos y para avanzar. Si nunca perdiésemos, nunca probaríamos nuevos caminos. Cuando una persona aprende a perder, está gestionando la frustración que conlleva la derrota y al hacerlo es capaz de regular sus emociones y generar nuevas soluciones, además de reforzar su autoestima. Esto resulta esencial para que aprendan a no tirar la toalla, a no rendirse ante las dificultades, cuando las cosas no salen bien a la primera.

Es muy importante que los niños aprendan que a veces se gana y a veces se pierde, pero que lo importante es la experiencia y el proceso en sí mismo. Algunos de los beneficios de aprender a perder son los siguientes:

·Se refuerza la autoestima. La derrota deja de ser percibida como un ataque personal, como una carencia y se asume como parte natural de determinadas situaciones.

·Se mejoran las habilidades sociales, ya que los niños aprenden a colaborar y participar, se centran en divertirse haciendo algo juntos, en lugar de en ganar por encima de todo.

·Se desarrollan estrategias para gestionar emociones como la frustración, llegando a tolerar la misma y a poner en marcha acciones.

·Se favorecer la cooperación y se dejan de lado actitudes competitivas.

¿Por qué a los niños les cuesta perder?

Aceptar una derrota puede ser algo complicado no solo para los niños, sino también para los adultos que no han gestionado este tipo de situaciones previamente y no han desarrollado estrategias para ello.

La derrota conlleva ciertas sensaciones y pensamientos negativos. Los pensamientos se enfocan en una percepción de fracaso, que se asocian a emociones como la humillación, la vergüenza y la frustración. Todo esto se complica más aún en un niño pequeño que suele estar acostumbrado a ser el centro de atención, lo que puede desembocar en una serie de reacciones negativas como rabietas, etc.

La razón por la cual no nos gusta perder es por la percepción de fracaso que lleva asociada la derrota, que a su vez va a generar una serie de emociones y reacciones negativas. Si se cambiase esa percepción y se entendiese la derrota como parte natural y sana del proceso, entendiendo la derrota como una posibilidad para la reflexión y para avanzar, centrándonos en el proceso más que en el resultado, se estaría preparando a los niños para que asumieran y afrontasen la derrota.

Trucos para enseñar a los niños a perder

·Cambiar la idea asociada a la derrota. Para ello es importante educar con el ejemplo, prestando atención a las actitudes que se muestran con la derrota, se evitarán enfados, comentarios, burlas, etc. También es un error alabar al ganador y burlarse del perdedor, se trata de validar ambas situaciones.

·Educar para tolerar la frustración que supone perder. En este caso es importante que los niños se enfrenten a la derrota, si siempre se les deja ganar, les costará gestionar sus emociones cuando pierdan.

·Enfocar la atención en los procesos y no en los resultados. A menudo se celebra el éxito y se sufre la derrota, pero no se disfruta o se celebra el proceso. Se trata de hacer algo por el hecho de disfrutar de eso, un juego, una competición, y no sólo para ganar.

© Foto Austin Pacheco

¡Comparte!