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Juegos para enseñar a los niños a reciclar

Juegos para enseñar a los niños a reciclar
11 de octubre de 2016

Nos enfrentamos a uno de los retos más grandes de nuestros tiempos: hacer de este mundo un lugar menos contaminado, más sostenible y habitable. Y nuestros grandes aliados en este caso solo podían ser los niños; ellos tienen hoy un papel protagonista, decidiendo cómo quieren vivir en el futuro. Es hora de contarles porqué, y de poner en marcha pequeños gestos que ayuden a educar desde el ejemplo: esta vez os proponemos algunos juegos con los que enseñar a los niños a reciclar.

Las tareas de orden y limpieza de la casa no siempre son bienvenidas entre los más pequeños, pero siempre es posible enseñarles a través de la motivación y la diversión. Explicarles e implicarles mediante juegos nos ayudará a que vean el reciclaje desde el punto de vista de la responsabilidad, y con la importancia que esta tarea merece.

1. El primer paso es encontrar un hueco a todos estos cubos dentro de casa. Esta vez necesitaremos espacio, y ellos mismos nos pueden ayudar a encontrarlo.

2. En segundo lugar, les explicaremos cuántos tipos de contenedores vamos a instalar y les pediremos que nos ayuden a encontrar materiales que puedan servir para construirlos. Recordemos que reutilizar es tan importante como reciclar; ¿qué mejor ocasión que esta para hacerlo…?

  • Para el papel y cartón podemos utilizar cajas que ya no nos sirvan. Por ejemplo, como las del embalaje de electrodomésticos.
  • Para los envases de plástico y las latas, necesitaremos algo más resistente e impermeable
  • Y para el vidrio también necesitaremos un contenedor fuerte; una caja de madera o de metal nos podría ayudar.

3. Si los personalizamos para que parezcan tres monstruos hambrientos pertenecientes a la misma familia, podremos jugar a alimentarlos diariamente. Sobre todo pensando que las horas de las comidas coincide con los momentos en que más desechos producimos.

4. Unos de los puntos más interesantes de involucrar a los niños en este proceso es explicarles qué materiales van en cada contenedor. Es importante pintar y decorar nuestros cubos del mismo color que están en la calle, para que ellos mismos los identifiquen tanto dentro como fuera de casa.


5. Pero nuestra tarea no acaba aquí. No hay nada más efectivo que reforzar la comunicación. Necesitamos señalizar cada cubo para que no haya lugar a dudas. También podemos crear un panel que incluya con imágenes los tipos de envases que debemos tirar. Tenemos dos opciones: a través de dibujos -que ellos mismos pueden hacer si les pedimos ayuda-, o pegando ejemplos que habitualmente desechemos en casa. Parte de una caja de galletas y algunos papeles para el contenedor azul. Una pequeña lata, un tetrabrick y una botella de plástico para el contenedor amarillo. Y un bote de cristal para el verde.

6. Si por edad los niños ya son capaces de leer, podremos incluir listados de todo lo que se puede llegar a tirar en cada contenedor, por si en algún momento tenemos envases nuevos que no hayan tenido antes entre manos.

7. Un factor importante de este aprendizaje es la responsabilidad. Es clave transmitirles que su apoyo es necesario. Por ello, cuando se dé la ocasión podemos consultarles directamente a ellos dónde tiramos un envase que estemos a punto de desechar. Reforzaremos la memoria a la vez que les cedemos el papel protagonista.

8. Por último, y para mantener la buena práctica en el tiempo, es importante encontrar una fórmula con la que continuar motivando y divirtiéndoles. Podemos incluir mensajes sobre los contenedores para animarles:

- Para los más pequeños, indicándoles que los monstruos tienen hambre si detectamos que en el momento de tirar basura no la separan.

- Y para los más mayores, traduciendo sus gestas en posibles mejoras en el medio ambiente que sucedan gracias a su contribución.

Convertir estos gestos en acciones amables y no en puras obligaciones ayudará a que se impliquen. Pero recordemos que lo más importante es hacerles saber el porqué del reciclaje. Solo si les explicamos las posibles consecuencias de no hacerlo, comprenderán los motivos de estos pequeños gestos caseros. ¿Comenzamos?

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