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La dislexia en el aula y su relación con el fracaso escolar

La dislexia en el aula y su relación con el fracaso escolar
2 de abril de 2016

La dislexia es una dificultad de aprendizaje que afecta a los procesos de lectura y escritura. En muchas ocasiones la dislexia no es detectada, suele pasar desapercibida y, como consecuencia tampoco es tratada de manera adecuada, dando lugar a elevados índices de fracaso escolar. 

La dislexia

Imaginemos que tratamos de leer un texto o una simple frase y las letras comienzan a moverse, cambian de lugar y de posición, nos resultaría muy difícil comprender cada palabra y mucho más aún el texto completo. Algo parecido es lo que sucede en la mente de un niño o niña con dislexia cuando intenta leer o escribir.

La dislexia es una dificultad de aprendizaje de tipo específico y de causas neurobiológicas. Se manifiesta en dificultades para la lectura y la escritura afectando a la comprensión, el razonamiento y el aprendizaje. Los niños y niñas con dislexia tienen una manera de procesar la información diferente y por lo tanto los métodos tradicionales no suelen ser efectivos para su aprendizaje.

La dislexia en el aula

Tradicionalmente tanto los métodos de presentación de los contenidos, como los métodos de evaluación de los mismos se basan en el lenguaje escrito y, en muy pocas ocasiones se da cabida a otras vías de presentación o evaluación de los aprendizajes. Los niños y niñas con dislexia encuentran a menudo grandes barreras derivadas de estos métodos tradicionales. Todos tenemos claro que un niñ@ con problemas de vista necesita gafas para ver la pizarra, sin embargo, no está tan claro en el niños con dislexia, que necesita atención específica y una estimulación que le haga posible superar sus dificultades.

El niños con dislexia tiene unas necesidades educativas específicas que deben ser consideradas y atendidas en el aula. Cuando no las atendemos estamos condenando al niños al fracaso escolar.

Relación de la dislexia con el fracaso escolar

La dislexia es una dificultad de aprendizaje, pero no es una incapacidad para ello. Tener dislexia no implica una capacidad o habilidad inferior ni mucho menos. La dislexia implica una manera diferente de procesar la información que puede y suele dificultar el aprendizaje. La relación de la dislexia con el fracaso escolar no es una relación directa, sino una relación determinada por la atención que se hace a la dislexia. Si damos respuesta a las necesidades del alumnado con dislexia no tiene por qué aparecer el fracaso escolar. En resumen podemos señalar  que:

  • La dislexia no es la causa del fracaso escolar; sí lo es la ausencia de atención a sus necesidades o una atención inadecuada.
  • El fracaso escolar, por lo tanto, no aparece ligado a la dislexia sino a un método inadecuado para el alumnado con dislexia.

La labor de educadores y centros educativos ha de ser la de proporcionar los medios, recursos y métodos necesarios para que los niños y niñas con dislexia puedan desarrollar estrategias de aprendizaje adecuadas a sus características que les permitan avanzar en su aprendizaje.

Cómo debe ser atendida la dislexia en el aula para evitar el fracaso escolar.

1. Dedica más tiempo y refuerzo a las actividades de lectura y escritura. Para ello podemos usar diferentes materiales o actividades: matrices de letras, buscar letras específicas, análisis de los sonidos de los diferentes grupos de letras, cambiar letras y buscar nuevos sonidos, etc.

2. Explícales en qué consiste su dificultad y evita perjudicar su autoestima.

3. Cada vez que les enseñes una palabra nueva, acompaña el sonido con la escritura de la palabra. Sobre todo con palabras más difíciles o técnicas, enséñales como se escribe y como suena cada una.

4. Anímales para que dediquen tiempo a la lectura y traten de comprender el mensaje del texto. Comenzaremos por frases, y poco a poco de manera gradual iremos aumentando el nivel de frases a párrafos y a textos. Lo importante es que comprendan lo que leen.

5. Utiliza otras vías alternativas para presentar los contenidos: una película, canciones, aprendizaje cooperativo, exploración y experimentación.

6. Respeta sus características y déjales tiempo para que adquieran los aprendizajes; a veces puede tardar un poquito más.

7. Utiliza el refuerzo positivo con cada uno de sus logros y anímales a seguir avanzando.

8. Enséñales a aprender de sus errores. En lugar de reñirles por equivocarse siempre en lo mismo o por no darse cuenta, ayúdales a encontrar el error y a aprenderlo.

9. Evita presiones innecesarias que solo contribuyen a generar tensión en el aprendizaje y con ello obstaculizamos su avance.

10. Evita comparar, juzgar y criticar al niño o niña. Cada niñ@ tiene su manera de aprender, ninguna manera es mejor o peor solo son distintas.

Celia Rodríguez Ruiz

Psicóloga y Pedagoga

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Foto | Charlie Foster

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