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Mindfulness para niños: hábitos y sugerencias

Mindfulness para niños: hábitos y sugerencias
27 de marzo de 2015

Mindfulness es una técnica de meditación de origen budista que tiene más de 2500 años de antigüedad. La sobreinformación, el elevado ritmo de trabajo y la constante estimulación de los niños en nuestra sociedad, ha favorecido que desde hace 30 años aproximadamente se utilice en Occidente como herramienta de concentración en el terreno de la psicología.

Su objetivo principal es alcanzar la atención plena a través de la concentración. Porque en el momento en que no la trabajamos, estamos llamando a la puerta del estrés y la ansiedad, vivimos con sensación de agobio, de no tener tiempo para todo aquello que tenemos en mente hacer… La técnica mindfulness busca vivir el presente de forma plena, prestando atención de forma detallada a aquella actividad que realizamos en un momento en concreto. Mindfulness es el aquí y el ahora.

 

Porque la atención también se entrena, especialmente en el caso de los niños

El objetivo es evitar la dispersión y focalizar la atención al máximo en aquello que estamos haciendo.

Para pequeños y mayores, la abstracción en determinados momentos es importante. La concentración nos permite una mayor retención de conceptos, nos permite interrelacionarlos de forma más rápida, comprenderlos y –lo más importante- aprenderlos. Lo cual, en el entorno escolar es esencial.

 

Concretamente, ¿cómo trabajar la técnica mindfulness con niños?

En necesario enseñar a los niños a concentrarse con un lenguaje adecuado a su edad. De forma positiva, la experiencia ha demostrado que los pequeños suelen mostrar menos resistencias hacia las técnicas de concentración; pues la capacidad de abstracción de los más pequeños es más amplia que la de los mayores. 

A continuación, repasaremos algunos ejemplos de cómo trabajar esta técnica con niños de infantil y primaria:

1 -  Pintar y colorear es una de los ejercicios más empleados. Se trata de animar a colorear figuras en blanco y negro, una actividad que requiere atención para no salirse del trazo marcado. Además, trabaja la creatividad y la psicomotricidad.

2 - Por otra parte, es posible trabajar la respiración animándoles a simular que “son globos”. Permitirá que se relajen y controlen la impulsividad. En esta ocasión, los niños se hinchan y se deshinchan imaginando que son un globo. 

3 - También podemos animarles a descubrir un objeto escondido en la sala en la que nos encontremos. De esta forma focalizamos toda la atención en un mismo punto, que ellos deberán encontrar.

4 - Entre juego y juego, podemos hacer las denominadas llamadas al silencio, especialmente a través de pausas para respirar.

- Otra actividad podría ser reconocer sonidos con los ojos tapados. De esta forma animamos a activar distintos sentidos. Por ejemplo, es útil trabajar con diferentes instrumentos de percusión: como una maraca, un xilófono, platillos, un triángulo…

6 - Y, por último, realizar en grupo posturas divertidas durante varios segundos, y que requieran cierta concentración. Simular que son árbol, una casa, un animal… Les ayudará a trabajar la psicomotricidad a la vez que se concentran en ser una figura en concreto. 

Relajar la mente a través de la concentración aporta claridad, favorece la comprensión y mejora el rendimiento. Comprender en nuestro día a día que no podemos realizar varias tareas a la vez es el primer paso. Posteriormente, entrenar la atención ayuda a potenciar los mejores resultados de pequeños y mayores.

En esta ocasión, prevenir se convierte en la mejor herramienta.

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